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LA REVOLUCION ECONOMICA QUE REMECIO AL PAIS (Y EL COSTO QUE LE SIGNIFICÓ)

El año 1975 se inicia en Chile uno de los experimentos más revolucionarios que se haya realizado en la historia de la economía mundial: una sociedad completa es sometida, como una suerte de laboratorio, a las reformas económicas y laborales más profundas concebidas por los teóricos del modelo capitalista. Las tesis económicas emanadas de la universidad de Chicago en Estados Unidos son aplicadas en nuestro país por un equipo económico que llegaría a ser conocido como los “Chicago Boys” [1] . Las condiciones para la experimentación no podían ser más adecuadas: una sociedad deprimida económicamente, controlada por sus fuerzas armadas, los sindicatos y los partidos políticos disueltos, el parlamento en receso, los tribunales de justicia sometidos al poder militar, los medios de comunicación en manos de funcionarios y colaboradores del régimen, y la población civil recluida en sus hogares a partir de las 11 de la noche debido al “Toque de queda”, el terreno perfecto para ensayar la aplicación de medidas absolutamente impopulares, probablemente lesivas para los trabajadores e incluso para muchos industriales.

El principio básico consistió en el manejo monetario del tipo de cambio dólar/moneda nacional. La antigua moneda, el “escudo”, se reemplaza por el “peso” y se acerca su valor al de un dólar, buscando producir el doble efecto de frenar la devaluación de la moneda nacional (proceso asociado a la inflación) e incentivar las importaciones. La economía se “abre” a los mercados internacionales y se genera un aumento en la importación de insumos para la industria pero también de los llamados “bienes de consumo”. Se busca elevar el nivel de consumo interno gracias a los menores precios de los productos importados, lo que reactivaría la actividad comercial y financiera, trayendo de esta manera prosperidad al país.
Por esos años visita Chile el creador de las tesis que se estaban aplicando: el economista Milton Friedman; el slogan con el que sostenía la filosofía que estaba detrás de sus postulados era “Free to choose”, la cima del concepto de libertad que podía trazarse el ser humano.

Sergio de Castro
Ministro de hacienda del gobierno militar a mediados de los ’70;
uno de los principales impulsores del modelo económico neoliberalde Milton Friedman en Chile


La clase media seducida por el “despegue” económico.
Imágenes del video Horacio Corazón de Chileno,
producido por el grupo ICTUS.
Paulatinamente se instala en la ciudadanía la idea de estar participando de un “modelo” económico que forjaría el progreso nacional pero sobre todo individual. El endeudamiento para el consumo y la inversión en “instrumentos” de capital serían la fórmula del éxito [2].
Sin embargo, la otra cara de esta moneda fue el congelamiento de sueldos y salarios por casi una década y el despido de miles de trabajadores de la administración pública. A esta cara de la revolución de los Chicago Boys se le llamó simplemente “política de shock”, la que sólo ha sido posible de aplicar en la historia mundial bajo las condiciones dictatoriales que se vivían en Chile (sin sindicatos ni partidos políticos que defiendan los derechos de los trabajadores). Desaparecen las formas “solidarias” de ahorro (las llamadas Cooperativas de Ahorro y Préstamo) y florecen las formas individuales de endeudamiento: las Financieras.
El país se plaga de financieras que prestan dinero casi sin restricciones a quien lo solicite. Incluso llegan a ser fuente importante del financiamiento (vía auspicios) de museos, galerías y exposiciones de muchos artistas visuales. El asunto es que el dinero que se presta a la población para el consumo proviene del endeudamiento de la banca en el extranjero , y los capitales que pudieron usarse en generar infraestructura de producción se estaban utilizando para consumir productos que además eran importados. Este pequeño error de cálculo le costaría caro al país…

[1] Juan Downey, quizás si el más importante realizador de Video Arte chileno, dedicó uno de sus videos a los Chicago Boys (“Chicago Boys”, Juan Downey, 1984).

[2] En 1978, el grupo ICTUS inaugura su productora Ictus-TV con el video argumental “Horacio corazón de chileno” en el que abordan el desquiciamiento alcanzado por ciertos estratos de la clase media nacional, seducidos por las promesas de éxito económico por medio de la especulación financiera.